Rafael Sanz Lobato, padre del documentalismo de post-guerra.

Rafael Sanz Lobato por Toni Prim
© Toni Prim

Sanz Lobato (Sevilla, 1983), ha fallecido este miércoles 22 de abril a los 83 años dejando como generoso legado un vasto y extraordinario archivo de más de doscientosmil negativos que componen la crónica real de la España de post-guerra que este fabuloso fotógrafo tuvo a bien documentar con profusión y siempre en blanco y negro.

Fue considerado por muchos como uno de los padres del documentalismo social neorrealista nacido en la post-guerra, su trabajo está a la altura de otros grandes de su generación, citaré sólo algunos; Ricard Terré, Oriol Maspons, Ramón Masats o Juan Dolcet (los dos últimos perteneciente a la denominada Escuela de Madrid que también contó con la participación de Sanz Lobato pero formando parte del grupo La Colmena, en intelectual oposición al grupo La Palangana de Masats y compañía).

Personalmente tuve la suerte de conocer su trabajo cuando estaba empezando a estudiar fotografía tras visitar algunas exposiciones colectivas y asistir a los coloquios y charlas de algunos profesores y compañeros de afición, que todavía seguían positivando en baritado y cortando paspartús con el cariño y el mimo del que sabe que tiene el baúl de la magia entre sus manos y no deja de sorprenderse cada vez que lo abre. Eso es el fotógrafo que nos dijo adiós ayer nunca perdió.

 

El fotógrafo “oficialmente” olvidado

Su trabajo fue prácticamente mirado de espaldas durante décadas, quizá por su filiación republicana y por su carácter inconformista y crítico. El reconocimiento le llegó tarde ―como casi siempre en España― pero, al menos, bien. En 2004 recibió la Medalla de Oro al Mérito en las Bellas Artes y en 2011 fue galardonado con el Premio Nacional de Fotografía “porque (…) representa una generación puente entre los 50 y los 70 cuya visibilidad ha sido relativamente menor en la cultura fotográfica española, precisamente por coincidir con un cambio de época histórica (…)”, según la Orden de concesión del premio publicada por el Ministerio de Cultura, como ves, una forma muy sutil de reconocer que este tipo de fotógrafos estuvieron vetados durante décadas a pesar de realizar la gran labor testimonial, fotográfica e histórica, de todo un país. Sin estos fotógrafos valientes y decididos, España sería hoy todavía más inculta. Un país que no cuida a sus cronistas, a los guardianes de la memoria, no puede presumir de su patrimonio cultural.

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Carabaña, Madrid © Rafael Sanz Lobato

 

El oficio del “dominguero”

No fue hasta los 45 años cuando Rafael Sanz Lobato se hizo profesional, en ese momento hay un cambio de rumbo y su producción documental va siendo cada vez menor en favor de sus retratos de estudio, trabajos publicitarios y las naturalezas muertas que ponen el colofón a su carrera. Esos más de 20 años que transcurren hasta su “profesionalización” son los que el considera como los del “fotógrafo de fin de semana”, asalariado de lunes a viernes, aprovecha los sábados y domingos para salir con la cámara a buscar un destino no planificado, de estos fructíferos y apasionados días nacen algunas de sus series más conocidas como “La Rapa das Bestas”, “Bercianos de Alsite” o “Auto Sacramental de Camuñas”.

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© Rafael Sanz Lobato, perteneciente a la serie “La Rapa das Bestas”
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© Rafael Sanz Lobato, Viernes Santo de la serie “Bercianos de Alsite”
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Barrio Viejo de Génova, por Sanz Lobato
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Retrato de estudio. Alberto García-Alix visto por Rafael Sanz Lobato

 

Firme defensor de la fotografía química

Parte de su archivo personal fue donado al Museo Universidad de Navarra bajo la condición de no permitir que los negativos se digitalizasen, el propio fotógrafo consideraba que la fotografía verdadera debía desarrollarse exclusivamente mediante el tradicional proceso químico del bromuro de plata. Me cuesta imaginar la delicada textura de sus bodegones impresa en chorro de tinta (incluso en el mejor de los papeles) en vez de positivada sobre una endemoniada hoja de papel baritado.

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Homenaje al pintor Giorgio Morandi de Rafael Sanz Lobato. Bodegón perteneciente a la última etapa
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Bodegón de Rafael Sanz Lobato.

 Sobre la fotografía

Piensa que la mejor manera de concluir este artículo es ver y escuchar al propio fotógrafo en una entrevista realizada en 2013 con motivo de una retrospectiva de toda su carrera en la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando. Su trabajo, su forma de ver la fotografía, su autenticidad. Disfrútalo.

Rescato un par de citas extraídas de las conversaciones entre José María Díaz-Maroto (conservador y comisario) y Sanz Lobato.

“Fotografiar es fácil; saber mirar y ver es algo más difícil”

“Alguien te pregunta, ¿y esa foto como la hiciste?, y contestas “Y yo que sé”, primero porque estaba por allí y segundo que de pronto se presentó la oportunidad, reaccione en una fracción de segundo y apreté el dedo en un momento decisivo”

Lo echaremos de menos.