Como aprender a ver la luz (natural), y aprovecharla siempre.

Hoy te traigo un artículo corto (o esa es la intención en el momento de empezar a escribirlo) y la brevedad no se debe a que el tema no merezca un texto más extenso, más bien al contrario, será algo de lo que hablaré en numerosas ocasiones y, por ello, será más fácil hacerlo mediante un conjunto de textos no demasiado extensos.

Voy a hablarte de “la luz”, sin la cual la fotografía no existe, y para ser más específico, hoy voy a centrarme exclusivamente en la luz natural, aquella que encontramos dando un paseo a una hora cualquiera.

La luz es uno de los temas que suelen ser más controvertidos (dejando atrás las guerras de marcas, equipo y esas cosas). En los años que llevo dedicándome a la fotografía, he tenido ocasión de conocer a un gran número de fotógrafos, tanto profesionales como aficionados, con opiniones encontradas, algunas excesivamente vehementes, que me han servido para conocer con mayor detalle las diferentes formas en las que un fotógrafo puede percibir y tratar “la luz”. Hay quienes prefieren la luz natural, y dentro de este grupo algunos sólo fotografían al atardecer, otros no conciben la fotografía sin un flash al lado… existe un amplísimo abanico de pareceres y matices, y eso me parece fantástico.

Como fotógrafos (da igual si aficionados o profesionales), tú y yo tenemos que preocuparnos por interpretar la luz que encontramos ante nosotros,  y decidir cual será la apariencia de cada fotografía que realicemos. A veces, esa decisión es completamente mecánica o fría, sabemos como “exponer correctamente” para no quemar altas luces u oscurecer demasiado las sombras y lo hacemos con precisión. En cambio, en otros momentos nos puede apetecer jugar un poco más con la luz, darle un protagonismo que no habría tenido de haber utilizado una exposición más académica o técnica y, en este caso, nos importará una mi$%&a si se nos empastan las sombras o se nos queman las altas luces. Ambos acercamientos son igualmente válidos para llegar a conseguir fotografías emocionantes, interesantes, impactantes, hermosas…

¿Realmente existe la “luz mala”?

Una frase muy recurrente entre fotógrafos es la de “la luz es mala”, la habrás escuchado o leído ya, quizá cuando alguien habla de la luz del mediodía con el sol en alto o, a lo mejor, la de un interior sin más iluminación que la procedente de una pequeña ventana.

Yo mismo he usado esa frase en alguna ocasión pero reconozco que ha sido más por frustración personal que por cualquier otro motivo. Sin embargo, pienso que la “luz mala” no existe, si me apuras tampoco creo que exista la “luz buena” más bien es un concepto de aprovechamiento, es decir, si la luz es adecuada o no para lo que nosotros pretendemos conseguir. Por ejemplo, si quiero hacer un retrato de una persona con una luz suavísima no debería salir a las 12 del medio día si no estoy seguro de que encontraré una sombra lo suficientemente grande, pero incluso esa decisión forma parte del proceso fotográfico, el saber cuando tengo que programar una sesión de fotos para conseguir el resultado que deseo.

Lógicamente, no siempre podemos estar en un lugar a la hora adecuada y en el día perfecto, los fotógrafos no siempre podemos encontrar las condiciones son ideales y acabamos quejándonos pero, ¿y si en vez de lamentarnos, nos esforzamos en averiguar la manera de aprovechar esa luz que no nos gusta? Puede que no volvamos a casa con las fotografías que habíamos planeado pero sí con algunas que también serán interesantes.

… ¿y si en vez de lamentarnos, nos esforzamos en averiguar la manera de aprovechar esa luz que no nos gusta?

Buscando las sombras

Aprender a “ver la luz” puede ser un proceso sencillo o bien un poco más largo si no te has acostumbrado todavía a buscarla instintivamente, quizá ya sabes verla y nunca has reparado en ello, en cualquier caso, reconocerla será algo natural. Un buen día, (muy próximo si acabas de leer este artículo y sales con tu cámara a la calle) serás capaz de ver la luz por donde quiera que vayas, encontrarás “bolsillos de luz” por todas partes e incluso la utilizarás para componer y encuadrar tus fotografías.

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Dirigir el rostro de la modelo hacia la luz consigue evitar sombras demasiado bruscas, como la proyectada por la nariz y ayuda a crear cierta tensión visual. Modelo: Paty S. Brichis

El método más fácil para comenzar a ver la luz consiste en buscar las sombras. Escrito parece fácil, y tampoco debería ser mucho más complicado que eso. Fíjate en el escenario y encuentra donde están las sombras, si estas son predominantes puedes hacer lo contrario e intentar buscar esos “bolsillos” o paquetes de luz. Una vez que seas consciente de ese contraste encuentra la manera de potenciarlo, úsalo en tu beneficio. Primero, encuadra de tal manera que esa sombra o ese rayo de luz sean verdaderos protagonistas en la composición, y segundo, piensa de que forma puedes exponer (el modo manual es tu herramienta) para conseguir potenciar aquello que tu mente ya está vislumbrando. Quizá podrías “derechear el histograma” y adecuar la exposición delante de la pantalla pero no tienes motivo alguno para no intentar llevarte una foto casi acabada a casa. !Expón tu imágen como si utilizases película positiva!

Regresando al ejemplo comentado anteriormente, las fotografías que ilustran este párrafo se hicieron con una modelo, excepcional, precisamente a mediodía, un momento del día muy poco adecuado para realizar retratos de apariencia suave o “favorecedores”. Podría haber buscado un lugar completamente a la sombra (consejo que suelo dar para realizar ese tipo de retratos) pero cambié la idea inicial que tenía sobre como quería que fuesen las fotos y busqué esa luz que me permitió crear unas imágenes diferentes, capaces de llamar la atención de otra manera.

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Modelo: Paty S. Brichis

El contraste entre las sombras y las altas luces era alto, y aunque algunas cámara reflex modernas son capaces de registrar un rango dinámico de hasta 14 pasos aproximadamente preferí comprimirlo con la intención de que las sombras hiciesen aparición como elemento compositivo. Para ello, utilicé la medición puntual sobre las altas luces que tocaban la cara y subexpuse un diafragma y un tercio, para terminar añadiendo algo de contraste y densidad en el post-procesado que llevó a las sombras al nivel donde entraban a formar parte del lenguaje visual.

!Expón tu imágen como si utilizases película positiva!

Ejercicio creativo para comenzar a “ver la luz”

Coge tu cámara, hoy mismo si puedes, y sal a la calle a buscar luces y sombras, si el día está soleado no debería ser muy difícil. Seguramente tendrás mayor facilidad para encontrar tu objetivo si transitas por calles estrechas o callejones, ideales para tu propósito. Cada vez que veas sombras contrastadas acércate y muévete alrededor, comprueba la manera en la que cambia la luz en apenas unos pocos centímetros. Si llevas a alguien a quien fotografiar te resultará muy sencillo, pídele que se mueva alrededor y te darás cuenta de que por ejemplo puedes crear algún claro-oscuro eligiendo con cierta estrategia el lugar donde colocar a tu modelo. Nuestros ojos son capaces de acostumbrarse rápidamente a los contrastes muy altos y es posible que no percibas realmente las diferencias en un primer momento pero intenta medir de forma puntual las altas luces de la escena y exponer para ellas, no tengas miedo de subexponer si lo crees oportuno. ¿Qué tal ha salido? ¿Lo tienes?

Este ejercicio te ayudará a comprender como se comporta la luz pero sobretodo es una herramienta que te permitirá tener unas cuantas instantáneas interesantes aunque te parezca que la luz es muy fea o muy dura.

Al final el artículo no ha sido tan corto, más de 1300 palabras :-) ¿Tienes dudas o alguna consulta que hacer? Deja tu comentario más abajo, contesto siempre.