Mercado del arte, ¿admiración, especulación, obscenidad? 6,5 millones de dólares sitúan a “Phantom” como la fotografía más cara del mundo.

Nadie puede dudar de que Peter Lik es un fotógrafo excepcional, nadie puede dudar que domina la técnica del paisaje magistralmente, nadie puede dudar de que detrás de cada una de sus imágenes existe un esfuerzo de planificación, logística y precisión formidables pero si podemos dudar de que una foto de Peter Lik alcance un valor 6,5 millones de dólares.

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Phantom, © Peter Lik. La fotografía más cara del mundo.

“Phantom” fue tomada en Antelope Canyon, Arizona, como tantas otras fotos de Lik y de muchos fotógrafos que acuden allí en busca de la magia del lugar donde color y luz se combinan para ofrecer al espectador el espectáculo que hemos podido ver en numerosas ocasiones. Sé que obtener esas imágenes espectaculares no es tan fácil como podría parecer pero, independientemente a la dificultad, y después de haber visto decenas de fotos similares, ¿qué es lo que, a juicio de los críticos de arte, hace que por esta foto se haya pagado semejante dineral? El tratamiento en blanco y negro.

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Ghost, © Peter Lik. La versión en color de la fotografía más cara del mundo.

El trabajo de Peter Lik se caracteriza principalmente por el color, por la apariencia saturada, pero exquisita, que hace que sus fotografías destaquen, no es sólo post-producción, es saber en que día exacto del año y a que hora estar en un lugar para captar la belleza del paraje en todo su esplendor, es tener un control absoluto sobre el proceso de edición y ser un maestro en el comlplejo oficio de crear copias impresas sobresalientes. Por todo eso, una foto en blanco y negro de Peter Lik debe ser algo así como una esmeralda entre un puñado de zafiros. Algo inusual que, por lo visto, puede valer 5,2 millones de euros.  A mí me sorprende, de todas maneras, que una ampliación en blanco y negro de una foto en color, anteriormente publicada, pueda alcanzar ese aura de exclusividad.

El debate sobre el mercado del arte es tan vasto como estéril probablemente, siempre generará vivas discusiones, polémicas recurrentes cada vez que conocemos un nuevo record mundial sobre la más reciente “obra de arte más cara del mundo”.

“Phantom” sustituye a “The Rhine II”, de Andreas Gursky, como la fotografía más cara de la historia. Por una de las cinco reproducciones existentes de esta última obra, otro coleccionista privado pagó 4,3 millones de dólares en 2011. Fotografía también alabada y criticada a partes iguales.

"The Rhine II", 1999, Andreas Gursky.
“The Rhine II”, de Andreas Gursky. La segunda fotografía más cara de la historia.

 

 ¿Qué hay detrás de la fotografía más cara del mundo?

Aunque me cuestiono seriamente acerca de donde se encuentran las fronteras éticas de este tipo de “inversiones” artísticas, asunto que dejaré para otro artículo, tengo que reconocer que hay algo en ambos fotógrafos que admiro profundamente, y poco tiene que ver con la fotografía.

Admiro su capacidad asombrosa para el marketing, para erigirse como iconos del arte y haber sido capaces de crear y cincelar su propio mito. En en caso de Lik, fotógrafo de más de 30 años de carrera, estamos hablando de todo un personaje que ha sabido construir, con su imagen y fotografías, el negocio más próspero al que un fotógrafo podría aspirar. Bajo esa apariencia aventurera y salvaje, mezcla de Indiana Jones y Cocodrilo Dundee, se esconde un sofisticado ejercicio de marketing y diseño de imagen. Sin esa arquitectura, construida durante años, seguramente Lik no disfrutaría hoy el honor de ser el fotógrafo que ha vendido la fotografía más cara. Esa imagen va acompañada de una acertada estrategia empresarial, de las que aparecen en los libros como ejemplo. Lik tiene 15 galerías propias, repartidas por el mundo. Espacios de exhibición donde predomina el lujo de los acabados, la ambientación exótica y donde el sistema de iluminación es casi una obra de ingeniería que potencia todavía más, si cabe, el brillo natural que parecen tener las copias en haluro de plata de sus fotografías. Todo un self made man, como dicen los anglosajones. Lik tiene, además, otras tres fotografías entre las 20 más caras de la historia.

Para concluir, me gustaría que leyeseis la crítica demoledora (en inglés) que ha escrito Jonathan Jones para The Guardian. Desde luego, no estoy de acuerdo en su afirmación acerca de que la fotografía no es un arte; tendría que ver la copia original para decidir si el menosprecio que hace a la foto es razonable, pero si me quedo con la afirmación que hace en el segundo párrafo. ¿Es absurdo pagar tal cantidad de dinero por una fotografía? ¿Es el mercado del arte una burbuja?

Bueno, si te soy sincero, el día que me paguen lo mismo por una fotografía no me haré tantas preguntas :-D

¿Qué opinas tú? ¿Crees que lo vale? Gracias por dejar tus comentarios.

  • José Luis Marrero Medina

    Bufffff…. wow… y todo tipo de onomatopeyas que vengan al caso. Primero, creo en la libertad del que compra. Él le ha dado ese valor, no veo especulación, burbuja ni nada raro, no es una producción en serie ni un asunto industrial. Yo, aunque me encantaría tener una reproducción, tendría que ver si puedo pagarla. Y sí, estoy totalmente de acuerdo contigo. En canarias, a otra escala, tenemos fotógrafos muy buenos, que se han centrado en su trabajo, técnica, etc.. y no han construido esa imagen pública, ese producto para vender, y luego están los otros, que con un poco de menos empeño y horas de formación o trabajo, han centrado su esfuerzo en crear una imagen y venderla. Funciona, mal que nos pese y funciona muy bien, sobre todo, cuando ves resultados que no tienen nada que ver con el fin principal de la fotografía y ya traspasamos la frontera de ésta al arte, pero, eso también es para otro artículo.

    • Revela2 Estudio

      José Luis, probablemente lo que que realmente me choca es la cifra astronómica pagada por cualquier cosa, más en los tiempos que corren. Obviamente el mercado del arte no es de “primera necesidad”, sino de lujo y sólo participa en él quien lo desea y puede. La imagen que uno se crea de si mismo y vende es cada vez más importante, el producto no es la fotografía que uno sea capaz de hacer, es uno mismo. En estas técnicas los anglosajones nos llevan años. Es frustrante ver ciertos “casos de éxito” pero a la vez me fascina esa capacidad de venta…

      • José Luis Marrero Medina

        Cierto, tienes mucha razón. No diría que no a vender una foto mía a un precio similar. Y el trabajo de promoción y marketing es imprescindible. Salu2