Decíamos ayer… y en estas llegó Mike Brodie.

Emociones y caminos.

Quizá lo has vivido, quizá no, y ni siquiera te lo hayas planteado, puede que sea el paso que no diste, nunca es tarde: El viaje iniciático.

Ese en el que uno se descubre, se conoce, se explora, o se reinventa si hace falta. Ese que debería ser materia obligatoria en todos los institutos. El derecho a conocer el mundo, a experimentar, a sentir. 

 

Mike Brodie, autorretrato.

Te encuentras a solas con el mundo, sabiendo e ignorando que la borrachera de vértigo, excitación y emociones cegarán tu sentido común, tu percepción del miedo, del riesgo, de la muerte, y de la vida, claro. El síndrome del inmortal, noli me tangere,  juventud, sexo, alcohol, cansancio, adrenalina, risa, dolor, todo arde, todo duele, todo excita.

Duermes en suelo, con la boca tapada para que no entre lo que no debe, la suciedad y tú sois todo uno, imaginas una ducha caliente en un motel cualquiera, asearte un poco al menos —recuerdas ese sucio y cálido encuentro carnal de hace dos noches y el rastro todavía adherido a ti—.

Te mueves, no paras de hacerlo, eres idealista, pero tampoco te importa que el mundo estalle un minuto después, total, estás viviendo, estás soñando y conociendo, tallas inconsciente los pilares de tu memoria. Enciendes los rescoldos que te acompañarán durante el resto de tu vida.

 

Mike Brodie. A Period of Juvenile Prosperity—Twin Palms/TBW Books

 

Y vamos a saltar al tren. En marcha. Corres, tus piernas están duras, torpes, creías poder trotar más rápido, tus sienes palpitan, el pecho asfixiado —joder, el aire está en llamas—, de repente todo está nublado, tu vista te está apuntillando. Una mano desde arriba, un salto, te agarras rompiéndote los dedos, todo lo que puede salir por tu boca, sale. Ya estás arriba. Te alegras de tal manera que el grito se escucha a kilómetros.

 

Mike Brodie. A Period of Juvenile Prosperity—Twin Palms/TBW Books

 

Ya comeré, ya me lavaré, voy a acercarme a ese chico, a esa chica. Te tambaleas con el traqueteo, pareces torpe recorriendo esos cinco metros sobre el hierro veloz que se sacude salvaje, te rascas la cabeza algo avergonzado. Llegas.

—¿Quieres? —te pregunta alguien con una sonrisa—.

Despierto.

 

La obra de Mike Brodie.

Incluso aunque nunca te hayas propuesto cruzar los Estados Unidos en tren, recorrer la Panamericana a su paso por México, o sufrir la Siberiana, hay tanta vida en las fotografías de Brodie (Arizona, 1985) que provocan que hasta el más más casero sienta la bofetada y desee preparar el petate.

 

Mike Brodie. A Period of Juvenile Prosperity—Twin Palms/TBW Books

 

Por encima de la técnica, que la hay, —disfruto de su exquisito sentido para la composición—, cada una de las imágenes de Tones of Dirt and Bone y A Period of Juvenile Prosperity chorrean intimidad, complicidad y una libertad punzantes, tan dolorosas como efervescentes. Fotografías que nos liberan de la pesada carga de la consciencia, del sentido común, del “no debería…”

Reconozco como íntimos camaradas a todos esos rostros capturados sobre Polaroid con fiera cercanía, amable dureza, y férrea dignidad. Recuerdo inventadas conversaciones con ellos, parcas o prolijas, trascendentales o nimias, me azotan en la cabeza el viento, el frío, los cabellos sucios y revueltos. Respiro. El aroma de los cuerpos derrotados no es agradable, pero es el nuestro, forma parte de nuestros lazos invisibles durante este camino en el que todo y nada nos importa a la vez.

 

Mike Brodie. Tons of Dirt and Bone—Twin Palms/TBW Books

 

Mike Brodie, o The Polaroid Kidd, como se hacía llamar en los foros de fotografía, hurtó buena parte de esos cartuchos de Polaroid con los que logró hacer uno de los trabajos “clásicos” más excepcionales del siglo XXI. ¿Habría obtenido el mismo resultado de haberlos pagado? No, o eso me obligo a creer. Al final, la fotografía y las emociones son la suma infinita e irónica de nuestras circunstancias, de aquello cuanto nos empuja a vivir y a tener una cámara en las manos, de como combinamos los factores y los falseamos, o no, para legarnos unos recuerdos conmovedores.

 

Mike Brodie. A Period of Juvenile Prosperity—Twin Palms/TBW Books

 

La desesperanza o el derrotismo no están diluidos en este proyecto; se paladean amargos, metálicos, crudos. Un retrato americano que abarca a más de una generación. Brodie es el hilván entre la pérdida de perspectiva e identidad de un importante número de estadounidenses, y la prosperidad —entiéndela como quieras—, de la sociedad en la que les ha tocado vivir.

No me interesa nada que Mike Brodie trabaje hoy como mecánico, formando parte de esa masa de fuerza laboral en la que estamos inmersos la mayoría, o que no tenga intención inmediata de regresar a la fotografía. Se movió. Y eso es lo que cuenta. ¿Beat?

 

Los libros.

  • Tones of Dirt and Bone (febrero, 2015), Ed. Twin Palms [Comprar en Amazon]: Colección de fotografías realizadas con Polaroid entre 2004 y 2006. De forma maestra, Brodie descubre las “carencias” de este sistema fotográfico y, como todo buen fotógrafo, las aprovecha en favor de la particular estética y unidad visual del proyecto, construyendo un reportaje cautivador y emocionante donde la empatía y afinidad con cada retratado nos acarician el alma.

 

Mike Brodie. Tons of Dirt and Bone—Twin Palms/TBW Books

 

  • A Period of Juvenile Prosperity (enero, 2013) Ed. Twin Palms [Comprar en Amazon]: Publicado dos años antes que Tons of Dirt and Bones, pero que comprende un periodo posterior, entre 2006 y 2009. La dificultad para conseguir película Polaroid llevo a Brodie a hacerse con una Nikon F3 y película Kodak Portra. Ironía desde el título, pero afectiva. Mayor movimiento y mayor importancia al viaje y al contexto sin perder el gusto por el retrato.

 

Mike Brodie. Tons of Dirt and Bone—Twin Palms/TBW Books

 

Tu familia son quienes te acompañan en el viaje, apenas un puñado, pero todos se preocupan por ti, compartes el hambre, el cansancio, y la mugre; el jolgorio y el placer.

Atrás dejas pequeños misterios, hacia delante ignoras el nombre de la siguiente ciudad.

 

 

Note: I wish to thank Lester Rosso, Program Director of TBW Books, for giving me permission to publish Mike’s work.

Deseo agradecer a Lester Rosso, Director de Programa de TBW Books, su amabilidad en el intercambio de correos electrónicos y su permiso para publicar el trabajo de Mike.  

FUENTE TBW Books Twin Palms Publishers
Isra
Fotógrafo profesional y profesor de fotografía, comencé a estudiar apasionarme por este universo a los 19 años, estropeándome la ropa con revelador y discutiendo sobre la belleza del grano de la TRI-X 400. En el tránsito hacia la fotografía digital mantuve la costumbre de observar mucho y disparar lo necesario.